Actualizado el 1 de julio con datos nuevos de la Oficina de Estadísticas Laborales.
Son las 4:18 de la madrugada y el mini-centro
comercial tiene un aspecto desértico. Pero ubicada en la sección de atrás, al
lado de una tienda de videos clausurada, una agencia de empleo ya se está
llenando de gente. Rosa Ramírez entra como ha hecho casi todas las mañanas
durante los últimos seis meses. Firma un registro y se sienta en una de las
como cien sillas de plástico azul que llenan la oficina. Durante las siguientes
tres horas, los despachadores gritarán los nombres de quienes van a trabajar
hoy. Rosa espera, preguntándose si podrá pagar su alquiler.
En ciudades de todo el país, trabajadores
permanecen parados en esquinas, hacen filas en callejones o esperan en un salón
de belleza iluminado por luz de neón para que camionetas raquíticas los lleven
a almacenes lejanos. Algunas de las camionetas están tan sobrecargadas que para
llegar al trabajo la gente debe agacharse encima de cajas de leche, sentarse en
las faldas de personas que no conocen, o a veces tumbarse en el suelo debajo de
los pies de otros trabajadores.
Esto no es México. No es Guatemala ni
Honduras. Estoes Chicago, New York, Boston.
La gente aquí no son jornaleros buscando una
chamba de un día de un contratista que viene de paso. Son empleados regulares de
agencias de trabajo temporal trabajando en la cadena de abastecimiento de
muchas de las empresas más grandes de Estados Unidos—Walmart, Macy’s,
Nike, Frito Lay. Preparan nuestras pizzas congeladas, reciclan nuestra basura,
cortan nuestros vegetales y limpian nuestro pescado importado. Descargan la
ropa y juguetes hechos en el extranjero y los empacan para llenar las
estanterías de nuestras tiendas. Son tan importantes para la economía global
como los contenedores de carga marítimos y los trabajadores asiáticos de la
industria textil.
Muchos subsisten con el sueldo mínimo,
alquilando cuartos en casas destartaladas, cenando frijoles y patatas, y
sobreviviendo gracias a bancas de comida gratis y cuidados médicos subsidiados
por los impuestos. Casi nunca reciben beneficios laborales y tienen poca
oportunidad para avanzar en el empleo.
En todo Estados Unidos, el trabajo temporal se
ha convertido en un baluarte de la economía, produciendo la proliferación de lo
que investigadores académicos empiezan a llamar “temp towns.” (Pueblos de
trabajo temporal). Estos frecuentemente son congestionados barrios latinos
atestados con agencias temp. O son
ciudades donde se ha hecho casi imposible, aún para blancos y afroamericanos
con entrenamiento técnico, encontrar trabajo en fábricas y almacenes sin pasar
primero por una agencia temp.
En junio, el Departamento de Empleo informó
que la nación tenía más trabajadores temp
que nunca: 2.7 millones. En su totalidad, casi una quinta parte del crecimiento
total del empleo desde el fin de la recesión en mediados de 2009 ha sido en el
sector temporal, según datos federales. Pero según la American
Staffing Association, el grupo de comercio de la
industria temp, el sector es aún más
grande: cada año una décima parte de todos los obreros estadounidenses
encuentra un empleo en un agencia temp.
La proporción de trabajadores temporales en la
fuerza laboral llegó a su cúspide en los principios de 2000 antes de la caída
económica de 2001 y la Gran Recesión. Pero mientras la economía continua su
recuperación lenta y desigual, el trabajo temp
vuelve a toda velocidad, diez veces más rápidamente que el aumento del empleo en el sector privado en su conjunto
total – un ritmo que “excede inclusive el arranque dramático de
principios de los 1990,” según
la American Staffing Association.
La mayoría abrumadora del crecimiento ha sido
en empleo de cuello azul en fábricas y almacenes, mientras la industria temp pierde su imagen de “Chica Kelly”
del pasado. El año pasado, más de uno de cada 20 trabajadores de cuello azul
era un temp.
Hoy, varias empresas que proporcionan mano de
obra temporal, como Adecco y Manpower, son entre los empleadores más grandes en
los Estados Unidos. Una
lista anual colocó a Kelly como segunda solo por detrás de
Walmart.
“Estamos sencillamente
viendo más y más industrias usar modelos mercantiles que cambian la relación de
empleo u oscurecen la relación de empleo,” dijo Mary Beth Maxwell, una alta
funcionaria en la División de Hora y Sueldo del Departamento de Empleo.
“Mientras ciertamente no es un fenómeno nuevo, está aumentando rápidamente. En
los últimos 10 a 15 años, hay sencillamente un gran vuelco hacia esta situación
para muchos más trabajadores – cosa que les hace mucho más vulnerables.”
Este sistema temp sirve para aislar las empresas anfitrionas de las querellas para
compensación del trabajador, los
impuestos de desempleo, el reclutamiento sindical y el deber de asegurar que
sus obreros son migrantes legales. En lo que concierne a los empleados, los obreros
temporales sufren altos indicios de lesiones, y muchos tienen que aguantar
horas de espera no pagadas y enfrentarse a tarifas que empujan sus ingresos por
debajo del sueldo mínimo.
El auge del “permatemp” (trabajador temporal-permanente)
ayuda a explicar uno de los aspectos más preocupantes de la tibia recuperación
económica. A pesar de una bolsa pujante y un crecimiento económico sostenido,
muchos obreros están volviendo a la fuerza laboral en trabajos temporales o a
tiempo parcial. Esta tendencia está intensificando una subida en la desigualdad
de ingresos estadounidense que ha existido por décadas, en que los obreros de
sueldo bajo o mediano han visto sus ingresos reales estancarse o bajar. Los temps ganan de media un 25
por ciento menos que los trabajadores permanentes.
Muchos economistas
advierten que el crecimiento del trabajo temporal continuara más allá de la recesión,
en parte por la reforma del sistema de salud, que motivará a los empleadores a
contratar a temps para evitar los
gastos que conlleva cubrir a los trabajadores permanentes.
El auge de
las “Temp Towns”
Rosa, una inmigrante mexicana de 49 años con lentes
delgados y una corta melena de rizos castaños, ha sido una trabajadora temp durante la mayor parte de los
últimos 12 años. Ha empaquetado muestras de mercancía gratis para Walmart, armado
escaparates para Sony, imprimido anuncios para Marlboro, fabricado filtros de
aire para la armada americana y llenado cajas de libros de texto para
universidades y colegios de elite. Ninguno de los trabajos llevó a un empleo
permanente.
Aunque algunos de los empleos duran meses, como
su reciente trabajo empaquetando hojas de afeitar para Philips Norelco, cada día
es un juego de azar para Rosa. Primero tiene que presentarse en la agencia
temporal en Hanover Park, Illinois, antes de las 4:30, esperar y, si tiene la
suerte de ser convocada, viajar en una
camioneta o un autobús escolar hasta el lugar de trabajo. Y aunque la agencia temp Staffing Network es su empleador
legal, no recibe su paga hasta que llega a la línea de ensamblaje a las seis de
la mañana.
En Kane County, Ill., donde vive Rosa, uno de
cada 14 trabajadores es un temp.
Semejantes altas
concentraciones de trabajadores temp
se encuentran en Grand Rapids Mich.; Middlesex County, N.J.; Memphis, Tenn.; el
Inland Empire de California; y Lehigh County, Pa. En New Jersey, camionetas
blancas conducen velozmente por un viejo barrio húngaro en New Brunswick,
buscando obreros en las agencias temp
de French Street. En Joliet, Ill., una agencia temp operaba desde la sala de reuniones de un motel una vez a la
semana, proveyendo mano de obra a una serie de contratistas de logística en uno
de los almacenes más grandes de Walmart. En Greenville County, S.C., cerca de
la fábrica de BMW en Estados Unidos, uno de cada 12 obreros es un temp hoy en día. Hace una década, la
cifra era uno de cada 22.
En las “temp towns,” no es raro encontrar
almacenes que no tienen casi ningún empleado en plantilla. Muchos obreros temp dicen que han trabajado en la misma
fábrica día tras día durante años. José Miguel Rojo, por ejemplo, empaquetó
pizzas congeladas para un proveedor de Walmart cada día durante ocho años hasta
que se lesionó el verano pasado. (Walmart dijo que Robles no era su empleado y
que la empresa quiere que sus proveedores traten bien a sus obreros.)
En algunas especialidades, cantidades enormes
de trabajadores permanentes han sido reemplazados por temps. Uno de cada cinco obreros manuales que mueven y empacan
mercancías es un temp hoy en día.
También lo es uno de cada seis de los ensambladores que trabajan en equipo,
como muchos empleados en fábricas de automóviles.
Por supuesto, muchas contrataciones temp sirven un objetivo legítimo y
beneficioso. Las agencias de trabajo temporal ayudan a las empresas a resistir
cambios repentinos o estacionales y brindan flexibilidad para tiempos
inciertos. Los empleados prueban trabajos, adquieren capacidades y hacen la
transición al trabajo a tiempo completo.
“Creo que nuestra industria ha sido buena para América
del Norte en lo que es mantener la gente trabajando,” dijo Randall Hatcher,
presidente de MAU Workforce Solutions, que provee temps a BMW. “Si me despide Empleador A, voy por aquí a Empleador B
y a lo mejor tienen un trabajo para mí. La gente adquiere muchas experiencias
diferentes. Un empleado puede trabajar en cuatro o cinco empresas distintas y a
lo mejor después decidir: esto es lo que quiero hacer.”
A las empresas les gusta la “flexibilidad,” añadió.
“Tener la posibilidad de llamar a alguien y decir, ‘Necesito 100 personas’ es
muy poderoso. Les permite cumplir pedidos que a lo mejor no podrían cumplir.”
Pero a través de los años, muchas empresas han puesto este
modelo patas arriba y estirado la definición de “trabajo temporal.”
Al menos 840,000 trabajadores temp son como Rosa: están trabajando en
empleos de cuello azul y ganando menos de $25,000 anuales, según un análisis de
datos de empleo federal hecho por ProPublica. Solo alrededor de 30 por ciento
de empleos temp industriales se
convertirán en permanentes, según un sondeo hecho por Staffing Industry Analysts.
Llegadas las 4:52 de la mañana, las sillas en
la agencia temp de Rosa están llenas
y obreros hacen fila contra las paredes agarrando bolsas de plástico que
contienen sus almuerzos. Desde detrás de un mostrador alto y blanco, la voz de
un despachador invisible truena como un anfitrión de juego televisivo, llamando
la primera remesa de trabajadores: ___
Mendoza, ___ Rosales, ___ Centeno, ___ Martínez, …
Esa es una práctica que George Gonos, un sociólogo
de SUNY-Potsdam que ha dedicado su carrera a estudiar la industria temp, llama la versión moderna del “shape-up”
(contratación callejera) – un ritual en que los obreros portuarios hacían
fila enfrente del jefe quien les seleccionaba uno por uno para trabajar en los
muelles.
El día después del Día de Acción de Gracias de
1960, Edward R. Murrow emitió un reportaje titulado “Cosecha de
la Vergüenza,” documentando la penuria de los obreros
agrarios migrantes. Los trabajadores temp
de hoy enfrentan muchas condiciones similares en la forma en como son contratados,
como llegan al trabajo y la comida que su presupuesto les permite comer. Ajustando
acorde a la inflación, los agricultores de hace 50 años ganaban aproximadamente
lo mismo que ganan muchos de los trabajadores temp de hoy, incluyendo Rosa. De hecho, en algunos de los mismos
pueblos granjeros examinados en el reportaje de Murrow se han construido muchos
almacenes que están llenos de temps.
Como en el pasado, los productos cambian con
las estaciones. Pero ahora, en vez de cosechar fresas, tomates y maíz, los
obreros temp empaquetan chocolates
para el Día de San Valentín, asadores de barbacoa para Memorial Day, ollas de
pavo para el Día de Acción de Gracias, ropa y juguetes para Navidad.
Los afroamericanos son un 11 por ciento de la fuerza
laboral total pero más de un 20 por ciento de los trabajadores temp. Willie Pearson, un afroamericano,
ha sido trabajador a tiempo completo en la planta de BMW en Carolina del Sur por
14 años. Pero desde al menos 2005, dijo, no visto a nadie que “ha sido
contratado directamente. Ha sido todo a través de las agencias temporales.” La
empresa dice que “después de seis meses los pueden contratar, pero yo diría que
es solo uno de cinco” quien verdaderamente consigue un trabajo a tiempo
completo, dijo.
La BMW no respondió a llamadas hechas para este
reportaje.
Los latinos representan alrededor del 20 por ciento de
todos los trabajadores temp. Pero en
muchas “temp towns,” las agencies han entrado en masa en barrios llenos de
migrantes indocumentados, encontrado una mano de obra que se mantiene barata en
parte por la vulnerabilidad legal de estos obreros: No pueden quejarse sin
arriesgar la deportación.
Tiburones
del trabajo y Chicas Kelly
Mucha gente piensa que el uso de los obreros temp simplemente creció de forma orgánica,
llenando un espacio que las compañías exigían en una economía global que
cambiaba continuamente. Pero
décadas antes de que la palabra “outsourcing” (subcontratación externa) existiera,
la industria temp hizo una campaña
para convencer al mundo de las corporaciones estadounidense que los
trabajadores permanentes eran un estorbo.
La industria emergió después de la
Segunda Guerra Mundial cuando el aumento de trabajos de oficina fomentó una
demanda de secretarias y mecanógrafas para encargos breves. En esta época, casi
cada estado tenía leyes que regulaban a los agentes de empleo para frenar los
abusos de los “tiburones de trabajo,” operadores sin escrúpulos que exigían
tarifas exorbitantes a los nuevos
inmigrantes europeos a principios de los 1900s. Presentando el trabajo temp como una nueva industria, grandes
empresas temp hicieron una presión política exitosa para reescribir estas leyes de una forma que no afectara a las
agencias de empleo temporal.
En la década de los 1960, las agencias como
Manpower y Kelly Girl empezaron a anunciar sus servicios como trabajos para
mujeres, ofreciendo “pin money”
(dinero para gastos) a amas de casa, según Erin Hatton, una socióloga de SUNY
Buffalo y autora de The
Temp Economy. Y promocionaron las ventajas de los
empleados cuyo status dejaba a la empresa anfitriona libre de responsabilidad
– un mensaje que persiste hoy.
Un anuncio de Kelly Girl de 1971 encontrado
por Hatton se llamaba “The
Never-Never Girl” (La Chica Nunca-Nunca) y presentaba la
imagen de una mujer atractiva mordiendo un lápiz.
El texto decía: “Nunca toma vacaciones o
festivos. Nunca pide un aumento. Nunca te cuesta un centavo durante tiempo
muerto. (Cuando cae la demanda de mano de obra, la dejes caer a ella). Nunca
sufre un resfriado, una hernia discal o un diente suelto. (Al menos no a cuenta de usted!) Nunca le
hace pagar por impuestos de desempleo o gastos de seguridad social. (Además,
nada de papeleo!) Nunca tendrá que
pagar por sus beneficios. (Estos equivalen hasta un 30% de cada dólar de la
nómina). Nunca deja de complacer. (Si nuestra empleada Kelly Girl no funciona
bien, usted no paga. Hasta este punto estamos seguros de todas nuestras
chicas.)”
Carl Camden, el actual director ejecutivo de
Kelly Services, dijo que el lenguaje anacrónico era una respuesta a la actitud
machista de la época. “No era típico ver a las mujeres trabajando,” dijo. “Así
que tenías ese empleo frecuentemente presentado como si no fuera trabajo de
verdad. La forma en que los medios lo podían vender como algo sociológicamente
aceptable era presentándolo como una manera de ganar dinero para Navidad, algo
que hacías en el tiempo libre para tu familia.” (Manpower no respondió a
llamadas para este reportaje.)
Paulatinamente, las empresas temp empezaron a entrar en el mercado
del empleo de cuello azul. Hacia el final de los 1960—una década en que
la economía estadounidense creció 50 por ciento—las agencias temp empezaron a vender la idea de usar
mano de obra temporal para departamentos enteros. Apoyarse en temps solo para trabajo estacional y
tiempos inciertos era
insensato, las agencias dijeron a los gerentes durante las
siguientes dos décadas. Como alternativa, dijeron, sería mejor que las empresas
tuvieran un núcleo de, por ejemplo, cinco empleados suplementados por hasta 50
trabajadores temporales, escribió Hatton.
La industria temp prosperó en la década de los 1990, mientras el aumento de la
fabricación hecha-a-la-orden empujó la mano de obra contratada-a-la-orden. Pero
la industria también avanzó promocionándose como el antídoto contra la mala
publicidad causada por los despidos. Si una empresa despedía una porción grande
de su fuerza laboral, podría hacer grandes titulares y dejar sus clientes con
una sensación amarga. Pero si una empresa simplemente se deshacía de sus temps, era fácil explicarlo como un
fenómeno estacional — y la empresa anfitriona podía frecuentemente evitar el
reglamento federal que exigía que una empresa avisara con antelación a sus
empleados que se acercaban despidos masivos.
Más recientemente, las empresas temp han presionado exitosamente para
cambiar las leyes o las interpretaciones legales en 31 estados para que los trabajadores que pierden sus puestos y están sin empleo no
puedan recibir beneficios de desempleo si no se presentan de nuevo con la
empresa temp para otro encargo.
“No están acarreando a cabras”
Rosa vive en el salón de estar de una vieja casa de huéspedes
de estilo Victoriano. Hay un colchón barato en el suelo, y una sábana cubre las
puertas francesas que separan su cuarto del pasillo. El alquiler es $450 por
mes; lo paga a medias con su novio, quien trabaja instalando moquetas. Ella
comparte una cocina y baño con otra familia. Una trampa al lado de su puerta la
protege contra las ratas que la han despertado durante la noche.
Rosa vino a los Estados Unidos en 1997 de Ecatepec, México,
dónde luchaba para criar a dos hijos ella sola trabajando como vendedora
ambulante de productos de belleza. Cuando se enteró que una vecina había
contratado a un coyote para ayudarla a cruzar la línea internacional, Rosa se
apuntó, dejando a sus hijos con parientes y viajando en autobús hasta la
frontera. Caminaron por tres días a través del desierto hasta un punto de
encuentro, donde un autobús les llevó a una casa de seguridad clandestina en
Phoenix y después a Cullman, Ala.
Rosa se acuerda que cuando llegó a
Cullman, tenía los zapatos tan lleno de agujeros que su primera misión fue ir a
un centro comercial y hurgar en una caja de ropa donada buscando un nuevo par
de zapatos.
“Trabajé en una planta de pollos y
un restaurante al mismo tiempo para conseguir el suficiente dinero para mandar
a México,” dijo. Como Rosa, muchos inmigrantes indocumentados que hablaron para
este reportaje consiguieron trabajos a tiempo completo cuando primero llegaron
en la década de los 1990. Pero muchos perdieron sus trabajos cuando cerraron muchas
fábricas durante la reciente recesión y desde entonces solo han encontrado
empleo temporal.
Otra obrera temp,
Judith Iturralde, opina que la transición tuvo sus inicios aún antes, durante
las redadas de migración que vinieron después de los ataques terroristas del
9/11. Dijo que cuando volvió a trabajar después de someterse a una cirugía en
2002, el almacén de discos compactos donde había trabajado le dijo que ya no
podía contratarla porque no tenía papeles. La mandaron a una agencia temp, y unos años más tarde volvió al
mismo almacén, todavía sin papeles.
Después de juntar la cantidad suficiente de dinero,
Rosa volvió a México y trajo a sus dos hijos adolescentes a través del desierto
y de vuelta hasta Alabama, donde trabajaron en una maderería. Después de que un
hijo se hizo daño en el trabajo, se mudaron a Chicago esperando encontrar una
mejor vida.
Pero el único trabajo que Rosa pudo encontrar fue en
agencias temp.
Ahora son las 5:03 en Staffing Network y la primera
remesa de trabajadores espera afuera para subir al autobús a Norelco. La
agencia dice que ofrece transporte gratis para el beneficio de sus empleados.
Pero activistas que abogan para los trabajadores dicen que las camionetas
ayudan a las agencias temporales asegurando que proveen a sus clientes
corporativos el número necesario de obreros en el momento necesario.
Muchas zonas metropolitanas no tienen transporte
adecuado desde los barrios de clase obrera hasta las viejas tierras granjeras
donde han florecido los almacenes durante los últimos 15 años. Así que un
sistema de camionetas temp ha surgido,
muchas veces contratadas por las agencias. Los trabajadores en varias ciudades
dijeron que sienten presión para usar las camionetas si no quieren perder el
trabajo. Normalmente pagan $7 o $8 por el viaje de ida y vuelta diario.
Los obreros describen las camionetas como
peligrosamente sobrecargadas, con hasta 22 personas metidas en una van hecha
para 15 pasajeros. En New Jersey, un trabajador hizo un dibujo
de como su agencia temp logró meter a
17 personas en una mini-camioneta, utilizando bancos de madera y asientos de
bebé y haciendo a tres de los trabajadores agacharse en el espacio del
maletero.
“Nos empujan y empujan adentro hasta que quedamos como
cigarrillos en un paquete,” dijo un obrero de Illinois. “A veces digo, ‘¡Oiga, no están acarreando a
cabras!”
Varios obreros dijeron que a veces la agencia temp les había dejado abandonados. Vicente
Ramos, un padre de seis hijos que vive en New Jersey, recordó como una noche hace unos años tuvo
que caminar con otros trabajadores durante tres horas porque la camioneta no se
presentó.
“Teníamos hambre y sed y apenas podíamos caminar y nos
dolían los pies,” dijo Ramos. “Y todavía nos cobraron el viaje.”
Un nuevo
ecosistema temp
Ahora son las 5:20 y un segundo
grupo de obreros ha sido llamado para Norelco. Los despachadores empiezan a
seleccionar trabajadores para Start Sampling, que ofrece muestras gratis de
productos como champú, café y comida para gatos que vienen de minoristas y
empresas de consumo.
Los despachadores han llamado a varias otras
trabajadoras cuyo nombre también es Rosa. Cada vez, Rosa pone atención, pero
siempre es otro apellido. Va hasta el mostrador y pregunta a los despachadores
si piensan que habrá trabajo hoy. Le dicen que no hay mucho pero que espere un
rato más para ver si alguna empresa llama para decir que necesita más gente.
Dos meses antes, en Noviembre,
Rosa se presentó en la agencia temp
con algo que quería decir. Había estado participando en reuniones del Chicago Workers’ Collaborative, una agencia sin fines de lucro que aboga por los trabajadores temporales
y es subvencionada por fundaciones religiosas y de antipobreza. Aunque Rosa se
hizo más y más activista, su única fuente de ingreso son los trabajos temp.
“Mi nombre es Rosa Ramírez,” dijo,
acompañada por líderes del colectivo de trabajadores, quienes grabaron el
discurso con un teléfono celular.
“Queríamos leerles algunos puntos que queremos que cambien aquí en esta
oficina.”
“Queremos que dejen de forzar a
los trabajadores a esperar sin pago antes del turno de trabajo,” dijo Rosa,
parada en el centro de la sala y leyendo de un papel que había traído.
“Permitir que los trabajadores
puedan ir directo al lugar de trabajo, porque algunas personas tienen niños y
no pueden dalos a cuidar tan temprano.”
Los obreros en las sillas bajas
miraron hacia abajo nerviosamente, sin saber lo que iba a pasar.
Rosa siguió leyendo en voz alta. “No
obligar a los trabajadores a esperar afuera de la oficina hasta que llegue el
transporte durante meses de invierno.”
“No queremos que sobrecarguen los
camiones o camionetas de transporte,” dijo Rosa. “Porque nos llevan como
sardinas.”
Volviendo a pensar en aquel día,
Rosa dice que se siente fortalecida a veces, pero derrotada en otros momentos.
“Ya no aguantaba más los abusos,” dijo Rosa. “Veía
que la gente los aceptaba, y así pensé que si me levantaba y hablaba la gente
se juntaría conmigo y estaría de acuerdo y lucharía por sus derechos. Pero
desafortunadamente, la mayoría de la gente no lo hizo.”
Staffing Network dijo en un comunicado que los obreros no estaban obligados a venir a la oficina satélite. Muchos
obreros, dijo el comunicado, son contratados cuando llaman para preguntar por
oportunidades de empleo y después van directamente a sus lugares de trabajo.
“Nuestra historia de ser un
empleador justo y apegado a la ley se prueba por el hecho que más del 65 por
ciento de los empleados temporales que contratamos y ubicamos en puestos de
trabajo han trabajado con Staffing Network por un año o más,” escribió la
compañía. “Brindamos a todos los empleados las oportunidades para expresar cualquier
pregunta o preocupación acerca de cualquier aspecto de sus trabajos – sin
ninguna represalia.”
Los sindicatos, que están contra las cuerdas
en todo el país, históricamente han hecho poco por los trabajadores temp. La industria de temporales
inicialmente ganó el apoyo sindical con la promesa de que no cruzaría las
líneas de protesta durante huelgas. Pero en 1985, la Federal Trade Commission emitió
una decisión dictando que la asociación empresarial no
podía forzar a sus socios a cumplir esta promesa; así que no lo hicieron.
“Los sindicatos han tenido dos almas cuando se trata
de trabajadores temp,” dijo Harley
Shaiken, un veterano economista laboral de la Universidad de California, Berkeley.
Una tendencia ha sido intentar incluir a estos obreros, dijo, pero “la otra ha
sido de cerrar filas solo en torno a los trabajadores a tiempo completo. “
Will Collette, quien encabezó una campaña de la
AFL-CIO contra la empresa temp Labor
Ready a principios de los 2000, dijo que fue casi imposible organizar a los trabajadores
porque el ritmo de recambio de personal era tan alto.
Y algunos mandatos gubernamentales
recientes han atado las manos de los sindicatos. Una orden en 2004
de la National Labor Relations Board prohibió que los obreros temporales se
juntaran con los obreros permanentes para negociaciones colectivas a no ser que
tanto la agencia temp como la empresa
anfitriona estuvieran de acuerdo.
Algunas empresas temp hasta se han promocionado como
expertos en blindar a los lugares de trabajo contra los sindicatos. En una propuesta para el
fabricante de vehículos todoterreno Polaris, la agencia temp Westaff, una
división de la Select Family of Staffing Companies, dijo que su equipo estaba
especialmente entrenado para
detectar indicios iniciales de actividad sindical, como cuando “grupos de
obreros se agrupan para charlar, y después se callan cuando aparecen los
gerentes.”
Mientras tanto, todo un ecosistema de
contratistas y subcontratistas se beneficia de la flexibilidad de mano de obra
contratada-en-el-momento. Por ejemplo, los dos complejos de almacenes más
grandes de Walmart están al suroeste de Chicago y en el Inland Empire al este
de Los Angeles. Los dos son administrados por Schneider Logistics, la cual
subcontrata también a un elenco siempre cambiante de empresas logísticas y
compañías de mano de obra.
Esas capas de agencias temp han ayudado a Walmart a eludir
responsabilidad cuando las agencias de regulación han descubierto problemas o
los obreros han intentado demandar a la empresa por supuestas violaciones de
normas de pago o seguridad. Por ejemplo, cuando el estado de California
inspeccionó el almacén de Walmart en el Inland Empire en 2011 y descubrió que
se pagaba a los obreros “por pieza,” según cuantos contenedores de transporte
descargaban, en vez de pagarles por hora, las agencias reguladoras sancionaron
a los subcontratistas con más de $1 millón en multas por no
mostrar cómo se calculaba el pago. Ni Walmart ni Schneider se enfrentaron a
sanciones.
Preguntado sobre si las capas de
subcontratación permiten a Walmart escapar de su responsabilidad, la
portavoz Brooke Buchanan dijo, “En absoluto.”
“Hacemos un esfuerzo muy grande para obedecer la
ley,” dijo, “y contamos con que todos los negocios con quien tenemos tratos, y
todos con quien ellos tienen tratos, cumplen con la ley.”
Schneider trata a sus asociados con “dignidad
y respeto,” escribió la portavoz Janet Bonkowski en un correo
electrónico. “Nuestros proveedores son independientes,”
dijo. “Cuando utilizamos terceros vendedores, exigimos por contrato que se
cumpla totalmente con todas las leyes exigidas y que todos los involucrados
hagan negocios éticamente.”
Mientras el trabajo se reparte a través de una
cascada de subcontratistas, algunos trabajadores han sido pagados sueldos por
debajo del mínimo legal o han visto sus ingresos bajar a través de los años.
Berto Gutiérrez, quien ha
trabajado varios turnos en el almacén de Walmart en Elwood, Ill., dio a
ProPublica una copia de su cheque de paga de 2011 del subcontratista Eclipse Advantage. El cheque muestra que fue
pagado solo $57.81 por 12.5 horas de trabajo, o $4.62 por hora. Ni Eclipse, ni
Schneider ni Walmart dieron una explicación por el cheque de pago de Gutiérrez.
En 2007, Leticia Rodriguez fue
contratada directamente por Simos, el contratista de logística que maneja la
parte en línea del almacén de Walmart en Elwood. Dice que trabajó como
supervisora para un contrato anual de $49,500 con seguro de salud. En 2009,
cuando se negó a ir al trabajo en lo que dice era una día libre que había
esperado durante mucho tiempo, la despidieron.
Rodriguez volvió al almacén seis meses después,
ahora empezando al nivel más bajo, cargando camiones para una de las empresas
de personal de Schneider. Dice que fue pagada $15 por hora, pero en un año la
empresa de personal perdió el contrato.
Eclipse Advantage consiguió el contrato, y
Rodríguez fue a trabajar para esta empresa. Con Eclipse, dijo, le pagaban por
pieza, un promedio de $9.50 por hora. Pero seis meses después, Eclipse se fue,
y ella y todos los otros empleados perdieron sus trabajos. Rodríguez desde
entonces ha trabajado como interina en la campaña, con apoyo sindical, de Warehouse Workers for Justice,
ganando $12,000.
El presidente de Eclipse, David Simono, se
negó a hacer comentarios. Simos no devolvió llamadas. Walmart dijo que no
podría comentar sobre los detalles específicos de un empleado de un
subcontratista, pero dijo que da oportunidades a todos sus obreros para avanzar
en sus carreras.
“Hemos
Visto Situaciones Verdaderamente Horrorosas”
El creciente sector de trabajo temporal hace
poco para sostener el nivel de vida de los trabajadores. Las agencias temp consistentemente se ubican entre las
peores industrias grandes en lo que concierne a la frecuencia de violaciones de
reglamentos de sueldo y horas, según un análisis de datos de control de empleo
federal hecho por ProPublica. Un sondeo
hecho por el Departamento de Empleo en 2005, el más reciente accesible,
encontró que solo un 4 por ciento de
temps tienen pensiones o planes de jubilación de sus empleadores. Solo 8
por ciento reciben seguro de salud de su empleador, comparados con 56 por ciento
de trabajadores permanentes. Lo que los empleadores no dan, los empleados lo reciben
de la red de protección social, o sea, los contribuyentes.
Y no espere que lo arregle Obamacare. Según
esta ley, los empleadores deben proveer cobertura de salud solo a empleados que
trabajan un promedio de 30 horas a la semana o más. Después de recibir presión
de la industria temp y otros, el IRS decretó
que las compañías tienen hasta un año para determinar si los trabajadores
califican para ese beneficio.
Con los aspectos mayores de la reforma de
salud listos para entrar en vigor en 2014, hay una cantidad creciente de
evidencia de que 2013 se está convirtiendo en un año boom para trabajo temporal.
TempWorks, que vende software que las agencias de mano de obra usan para
controlar los pedidos de nómina y trabajadores, dice que sus ventas se
han disparado y que las agencias temp les dicen que el aumento
es un resultado del Obamacare.
En contraste con el control que hace de casi
todas las otras industrias, el gobierno no mantiene estadísticas de lesiones
entre trabajadores temp. Pero un estudio
de datos de compensación de trabajadores en el
estado de Washington encontró que obreros temp
en la construcción y la manufactura eran dos veces más propensos a sufrir
lesiones que el personal permanente que hace el mismo trabajo.
En abril, la Occupational Safety and Health Administration
federal anunció una iniciativa
para conseguir mejor información sobre la seguridad de los trabajadores temporales.
“Los empleadores, pensamos, no tienen el mismo compromiso para brindar un lugar
de trabajo seguro, para dar el mismo entrenamiento, a un obrero a quien, a lo
mejor, van a pagar durante solo unas cuantas semanas,” dijo el director de
OSHA, David Michaels, en una entrevista. “Quiero decir, hemos visto situaciones
verdaderamente horrorosas.”
En Diciembre de 2011, un obrero temp en Chicago murió después de ser
escaldado por una solución de ácido cítrico. La fábrica de cremas de piel y
champú donde trabajaba no llamó al 911 aun mientras la piel se desprendía de su cuerpo. En Agosto de 2012, un temp en Jacksonville murió aplastado en su primer día de trabajo en una planta de embotellamiento cuando un
supervisor le dijo que limpiara el cristal de debajo de una máquina que apila
productos sobre tarimas – una tarea que OSHA dijo que no estaba entrenado
para hacer. Y en enero, un temp murió
en una fábrica de papel en las afueras de Charlotte, N.C. al ser asfixiado por
humos tóxicos mientras limpiaba el interior de un tanque químico.
“Hay algo que está pasando aquí
que necesita intervención directa,” dijo Michaels.
Una Carta
De Derechos para trabajadores temp
Algunos congresistas han propuesto un puñado
de proyectos de ley para proteger a trabajadores temp en las últimas dos décadas. Ninguno ha avanzado más allá de
ser considerado por un comité legislativo. Los esfuerzos al nivel estatal han
encontrado una resistencia similar.
Pero activistas laborales y algunas agencias temp dicen que la Massachusetts
Temporary Workers Right-to-Know Law (La Ley
del Derecho a Saber del Obrero Temporal), que entró en vigor en enero, ofrece
un modelo para otros estados.
La ley exige que agencias temp den aviso escrito a obreros sobre los asuntos básicos: para
quienes van a trabajar, cuanto serán pagados y que equipaje de seguridad van a
necesitar. La ley limita los costos
de transporte y prohíbe tarifas que empujen el pago de los obreros por debajo
del sueldo mínimo. Las agencias también deben reembolsar al trabajador si lo
mandan a un lugar de trabajo y descubre que no hay empleo.
Leyes estatales parecidas han sido aprobadas en New
Jersey e Illinois en los últimos años. Pero a pesar de que la American Staffing
Association tiene un código de
ética con normativas parecidas, la organización ha luchado contra leyes de
ese tipo y las ha bloqueado en California y New York. “Todas las leyes que son
vigentes para todo otro tipo de empleado son vigentes para trabajadores temporales,”
dijo Stephen Dwyer, el consejero legal del grupo. “Pensábamos que amontonar
nuevas leyes encima de leyes existentes no sería eficaz.”
Aún en estados que tienen leyes, se cumplen
poco y mal. Por ejemplo, Illinois prohíbe que las agencias temp cobren el transporte. Pero muchas empresas han esquivado esta
ley utilizando los llamados raiteros,
quienes fungen como intermediaros barriales de mano de obra para las agencias y
cobran poe el transporte. La ley también exige que se ofrezca un aviso de
empleo que dice el nombre de la compañía anfitriona, el sueldo, horario y
cualquier equipaje que se necesite. De los más de 50 obreros en la zona de
Chicago que fueron entrevistados para este reportaje, solo un puñado había
alguna vez recibido tal aviso.
En un recorrido reciente por los suburbios de
clase trabajadora de Chicago, Rosa señaló a través de la ventana del automóvil
a una fila de pequeñas casas de ladrillo rojo.
“Siempre
he soñado con tener una casita, una casita realmente pequeñita,” dijo.
Preguntada si pensaba que algún día podría
comprarse una, Rosa rió.
“¿Ganando
$8.25 por hora?” dijo. “No creo que nunca podré hacerlo.”
La mañana en la agencia temp ya ha avanzado bastante, y Rosa sigue esperando con una cincuentena
de personas.
Alrededor de las 6:00, pregunta otra vez si
saldrá un trabajo. El despachador le dice que aguante 15 minutos más.
Después le da la noticia: hoy no hay trabajo.




