Polluters are turning neighborhoods into “sacrifice zones” where residents breathe in carcinogens. The EPA allows it. We mapped the hot spots.

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Este artículo se publica en conjunto con The Texas Tribune, un medio noticioso sin fines de lucro y no partidista que se dedica a informar y a colaborar con los texanos. Suscríbase a The Brief Weekly para mantenerse al día con su cobertura esencial de asuntos texanos.

Como parte de un amplio anuncio que detalla las estrategias para combatir la contaminación atmosférica industrial tóxica, la Agencia de Protección Ambiental (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) anunció en enero que tomaría medidas para rechazar formalmente la norma menos protectora de Texas respecto al óxido de etileno, un potente carcinógeno, y que seguirá adelante con sus propias conclusiones científicas. Esta es una medida que despeja el camino para reducir significativamente las emisiones en todo el país.

El administrador de la EPA, Michael S. Regan, anunció la decisión después de que en una investigación de ProPublica, en colaboración con el Texas Tribune, se reveló que el óxido de etileno, un gas omnipresente de bajo olor que se utiliza para fabricar artículos domésticos de uso cotidiano como el jabón para platos, contribuye a la mayor parte del riesgo excesivo de contraer cáncer que crea la industria en Estados Unidos.

En 2016, casi dos décadas después de comenzar a evaluar la relación del óxido de etileno con el cáncer, la EPA concluyó que esa sustancia química es 30 veces más cancerígena para las personas que la inhalan continuamente en la edad adulta y 50 veces más cancerígena para quienes están expuestos desde el nacimiento, en comparación con lo que se pensaba anteriormente.

Los grupos industriales lucharon contra la EPA durante todo el proceso de evaluación, argumentando que el óxido de etileno es mucho menos dañino de lo que determinaron los científicos de la agencia.

Las empresas encontraron un aliado importante en Texas. Un año después de que la EPA publicó sus conclusiones, la Comisión de Calidad Medioambiental de Texas (Texas Commission on Environmental Quality, TCEQ) puso en marcha su propia evaluación del óxido de etileno, la cual ha sido criticada por los científicos debido a que excluye los estudios que relacionan a la sustancia química con el cáncer de seno y a que se basa en análisis selectivos de los datos que examinó la agencia federal. La norma estatal resultante es 2,000 veces más permisiva que la de la EPA (el riesgo excesivo de provocar cáncer de una sustancia química se calcula como la cantidad de casos adicionales de cáncer que se espera que se produzcan durante toda una vida de exposición).

El año pasado, después de que la EPA finalizó los cambios en uno de sus seis principales reglamentos sobre el óxido de etileno, algunos grupos de la industria le solicitaron a la agencia federal que considerara la posibilidad de reevaluar su decisión y que se basara en la norma establecida por la TCEQ en lugar de la suya propia.

La decisión anunciada en enero representó un duro golpe para las esperanzas de la industria de que la EPA se vaya a basar en la norma menos protectora de Texas.

“Hoy reforzamos y hacemos avanzar el compromiso que tiene la EPA de proteger a las comunidades agobiadas, al tomar en cuenta los mejores estudios y datos científicos disponibles,” dijo Regan en un comunicado. “Las personas que viven cerca de las plantas químicas están cada vez más preocupadas por la exposición al óxido de etileno, y los estudios científicos demuestran que es un potente tóxico atmosférico que representa graves riesgos para la salud.”

Neil Carman, director de aire limpio del capítulo Lone Star del Sierra Club, dijo que el anuncio es un “cambio radical” que despeja el camino para establecer reducciones significativas y más expeditas en las emisiones de óxido de etileno en Texas y en todo el país. Agregó que la decisión envía un fuerte mensaje a la industria, respecto a que la EPA defenderá sus propias investigaciones científicas mientras continúa actualizando las reglas para las emisiones de óxido de etileno.

“Esto realmente representa un golpe importante para la TCEQ, en particular en cuanto al óxido de etileno,” dijo Carman. “Una vez que finalicen esta nueva propuesta, tendrá un gran efecto para Texas.”

El anuncio de la EPA “demuestra que la ciencia y los hechos son importantes, y envía señales de esperanza para las personas que respiran el óxido de etileno todos los días. Ellos también buscan una acción mucho más urgente y concreta por parte de la EPA,” dijo Emma Cheuse, abogada de Earthjustice, una organización sin fines de lucro en Washington, D.C. que representa a las comunidades y a los grupos ecologistas en procesos legales.

El público tendrá 45 días para hacer comentarios sobre la decisión de la agencia antes de que esta se finalice, y cinco días para solicitar una audiencia virtual después de que se publique oficialmente el aviso de la EPA. Sin embargo, los expertos dijeron que el fuerte lenguaje que se utilizó en el anuncio de la EPA sugiere que no se dará marcha atrás.

Se espera que el proceso de incorporar la norma del gobierno federal a un conjunto de reglas que rijan las emisiones del óxido de etileno dure por lo menos hasta finales de 2024. Eso no toma en cuenta el tiempo que se necesitará para resolver cualquier disputa legal de los grupos de la industria.

Si se incorpora plenamente a la media docena de reglas federales que dictan la cantidad de contaminación atmosférica tóxica que pueden emitir las plantas industriales, la norma de la EPA sobre el óxido de etileno podría obligar a más de 160 plantas industriales de todo el país a reducir drásticamente sus emisiones de esta sustancia química.

Los expertos en materia legal dijeron que, una vez que el gobierno federal finalice su propuesta, será difícil para las futuras administraciones revertir la norma como lo hizo la EPA con reglamentos anteriores creados durante el mandato del presidente Donald Trump.

“Esto se debe a que un tribunal exigirá que la EPA presente las razones de los cambios,” dijo Wendy Wagner, profesora de derecho ambiental de la Universidad de Texas. “Mientras mejores razones dé la EPA para la propuesta actual, más difícil será en el futuro que la agencia cambie de dirección.”

En un comunicado del Consejo Estadounidense de Química, el poderoso grupo de cabildeo que representa a la industria química y que le solicitó a la EPA que considerara el uso de la norma sobre el óxido de etileno de Texas, se informó que el organismo necesita revisar la explicación de la EPA. Sin embargo, se argumentó que esas decisiones de políticas públicas deberían ser más “inclusivas,” y se señaló que las empresas que fabrican o utilizan el óxido de etileno han invertido en tecnologías e investigación para reducir las emisiones de esta sustancia química.

“Como resultado de estas acciones, las emisiones industriales de óxido de etileno se han reducido drásticamente en todo el país durante las dos últimas décadas,” se informó en el comunicado.

Sin embargo, los datos de la EPA, basados en su nueva norma sobre el óxido de etileno y en los informes de emisiones de las propias empresas, muestran que las plantas liberan suficiente cantidad de esta sustancia química como para aumentar el riesgo de cáncer para los residentes cercanos.

Todd Cloud, un consultor en calidad del aire con sede en Georgia que trabajó en la industria petroquímica durante 20 años, dijo que cree que será difícil para muchas plantas cumplir con la norma más estricta de la EPA sin reubicarse e irse “al medio de la nada,” donde sus emisiones no lleguen a las zonas pobladas.

“Si esa norma es exacta, entonces no existe ningún nivel seguro de emisiones de óxido de etileno, y la única alternativa es eliminarlo del uso comercial,” agregó Cloud. “Es por eso que estamos viendo algo de presión al respecto.”

La planta de Midwest Sterilization Corporation en Laredo emite miles de libras de óxido de etileno cada año. Credit: Kathleen Flynn, especial para ProPublica

El riesgo que representa el óxido de etileno es particularmente grave en Texas, ya que es el estado que más contamina con óxido de etileno y donde se ubican 26 plantas que emiten esta sustancia química. Entre ellas está una planta de la Midwest Sterilization Corporation en Laredo, la cual se menciona en la investigación de ProPublica y The Tribune, donde los empleados utilizan cada año millones de libras de óxido de etileno para esterilizar equipos médicos fabricados en México, justamente al otro lado de la frontera, antes de enviarlos a hospitales de todo Estados Unidos.

Hace cuatro años, después de que la EPA incorporó su nueva norma sobre el óxido de etileno a una evaluación nacional del riesgo de cáncer provocado por la contaminación atmosférica tóxica, la agencia identificó la planta de Laredo como una de más de dos docenas de instalaciones de “alta prioridad”, cuyas emisiones de la sustancia química parecían elevar el riesgo de cáncer a niveles que la agencia considera inaceptables.

La planta de Laredo informó que entre 2014 y 2018 liberó miles de libras al año de óxido de etileno, según la información más recientes que tiene disponible la EPA. Eso representa mucho más que cualquier otra planta de este tipo en el país, según un análisis de ProPublica y The Tribune.

En una declaración a ProPublica y al Tribune, Midwest Sterilization Corporation informó que “actualmente cumple con todas las normas reguladoras federales y estatales”, y que las ha superado “en la medida de lo posible.” Estas normas aún no tienen en cuenta el riesgo de cáncer detectado por la EPA, el cual obligaría a la planta a reducir sus emisiones.

“Desde 2019, hemos reducido voluntariamente el total de emisiones de óxido de etileno en aproximadamente un 90% después de investigar, adquirir, implementar y probar la mejor tecnología disponible para el control de emisiones,” se informó en dicha declaración. La empresa no dijo si ese porcentaje es aplicable tanto a sus instalaciones de Laredo como a otras que poseen en Jackson, Missouri. Midwest instaló equipos para reducir las emisiones de óxido de etileno en su planta de Jackson en 2019, después de que la EPA llevó a cabo ahí reuniones con el público para informar a la comunidad sobre la relación que existe entre el óxido de etileno y el cáncer, así como una amplia gama de otros impactos en la salud, incluidos los abortos espontáneos.

La EPA aún no ha efectuado una reunión de este tipo en Laredo. Muchos miembros de la comunidad ni siquiera sabían que la planta de Midwest existía, hasta que ProPublica y The Tribune empezaron a preguntarles a los residentes si estaban enterados de que emitía cantidades significativas de una sustancia química cancerígena.

La EPA tiene previsto proponer este verano un reglamento actualizado que regulará la contaminación atmosférica de los esterilizadores comerciales como Midwest y pretende finalizarlo en otoño.

Funcionarios y activistas de Laredo aplaudieron el anuncio de la EPA, pero dijeron que los mensajes contradictorios de la agencia reguladora federal y la TCEQ hasta ahora solo han aumentado la confusión que ha obstaculizado acciones significativas para proteger a los residentes de Laredo.

A Vanessa Pérez, la concejal de Laredo en cuyo distrito se encuentra la planta de Midwest, le preocupa que el proceso de regulación dure años y exponga innecesariamente a los residentes de Laredo a un riesgo excesivo de cáncer. Mientras tanto, ella y otros funcionarios han tratado de rechazar las afirmaciones de los directores de la TCEQ, en las que han dicho que la evaluación de la EPA sobre el óxido de etileno es incorrecta.

“El trabajo de aclarar lo que está pasando ha recaído en nosotros, y no se supone que estemos aquí para hacer el trabajo de la EPA,” dijo Pérez.

La Clean Air Laredo Coalition, una organización formada por Pérez y la activista medioambiental local Tricia Cortez después de que se enteraron por ProPublica y The Tribune de los peligros que representa la planta de Midwest, comenzó a estudiar la posibilidad de crear una asociación para llevar a cabo un programa piloto de análisis de sangre entre 3,000 residentes, después de una emotiva reunión municipal celebrada en diciembre. El grupo también ha estado estudiando la posibilidad de solicitar una subvención de la EPA para monitorear el aire en la comunidad, pero Pérez dijo que la solicitud requiere conocimientos técnicos a los que no ha sido fácil obtener acceso.

Mientras la EPA trabaja en la actualización del reglamento medioambiental, la norma de Texas, que es más indulgente, seguirá en vigor.

“Queremos que la TCEQ revierta su actual enfoque favorable hacia la industria del óxido de etileno y avance en la dirección opuesta, o sea, que haga incluso más de lo que va a pedir la EPA,” dijo Cortez.

La TCEQ ha defendido su norma repetidamente, diciendo que el gobierno federal está exagerando el riesgo de contraer cáncer que plantea el óxido de etileno. Los funcionarios de la agencia estatal dijeron que la TCEQ respondería a la decisión “en el momento oportuno como parte de los procesos normales de la agencia, de conformidad con la investigación científica y la ley”.

“Tendremos que esperar y ver, pero la TCEQ ya está enterada de que esto se está analizando y de que las comunidades quieren que las agencias estatales hagan lo que ellas necesitan,” dijo Robert Bullard, sociólogo de la Texas Southern University, quien ha pasado décadas documentando los efectos desproporcionados de la contaminación en las comunidades de color de todo el país.

Los residentes de Laredo que viven en zonas en las que el riesgo estimado de cáncer supera los umbrales de seguridad federales, dijeron que la protección de las comunidades debería ser el factor más importante a la hora de tomar dicha determinación. Robin Hunter Casiano es una de estas personas; su hija cursa el primer grado en una escuela primaria situada a menos de dos millas de las instalaciones de Midwest.

“Cada vez que dejo a mi hija en la escuela por la mañana, me enfermo de tan solo pensar en el lugar donde se encuentra en relación con esa fábrica que puede estar perjudicando su salud,” dijo Hunter Casiano.

Como parte de su anuncio en enero, la EPA dijo que se asociaría con los Servicios de Defensa de la Justicia Medioambiental de Texas para mejorar la comunicación sobre el riesgo medioambiental y la aplicación de la ley “en respuesta a la petición de mejorar el acceso a servicios lingüísticos y de interpretación.”

La agencia también dijo que está “estudiando una serie de propuestas, además de reglamentos, para lograr la reducción de emisiones mientras estos se desarrollan, y para asegurar que las comunidades estén informadas y participen mientras trabajamos para abordar el asunto del óxido de etileno.” No se ofrecieron detalles concretos sobre lo que podrían suponer esas propuestas.

La senadora estatal Judith Zaffirini, representante demócrata de Laredo, dijo que entiende que revertir el curso podría ser difícil para la TCEQ, pero que “deberían tomar en consideración la nueva información y la perspectiva de la comunidad.” Zaffirini agregó que se ha reunido con residentes de Laredo que están “muy preocupados” y que tiene programada una reunión con representantes de Midwest para escuchar la perspectiva de la empresa.

“Estoy muy preocupada por el impacto de este carcinógeno en nuestro aire, y en particular por nuestros niños en edad escolar y por los miembros más vulnerables de la comunidad,” dijo en un correo electrónico. “Aunque ciertamente reconozco la importancia del trabajo de Midwest en la esterilización de equipos médicos y escucharé a sus representantes, no puedo imaginar que no estén de acuerdo con nuestra necesidad de dar prioridad a la salud y la seguridad de quienes viven y trabajan cerca de la planta.”

Correction

Feb. 3, 2022: This story originally mischaracterized full-page ads taken out in a local newspaper by the Midwest Sterilization Corporation. They stress the importance of ethylene oxide to the health care industry and emphasize that a small portion of the chemical is used to sterilize medical equipment. They do not say that the EPA is wrong about the dangers of ethylene oxide.

Ava Kofman contribuyó a este reportaje.

Actualización, Feb. 1, 2022: A finales de enero, como parte de un amplio anuncio en el que detalló las estrategias para combatir la contaminación atmosférica industrial tóxica, la Agencia de Protección Ambiental (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) prometió mantener “informadas y en participación” a las comunidades mientras trabaja para abordar el problema de la contaminación tóxica causada por el óxido de etileno en todo el país. La agencia también informó que estaba preparándose para rechazar formalmente la norma menos protectora que tiene Texas para esta sustancia química.